
– El Programa Colombia Sostenible culminó oficialmente su operación en 114 municipios PDET tras ejecutar 201 proyectos agroambientales que impactaron a 36.428 familias rurales y redujeron en un 50% la inseguridad alimentaria de adultos.
– Con un balance financiero respaldado por cero hallazgos en las auditorías externas de la firma Deloitte & Touche SAS desde 2019, el Fondo Colombia en Paz presentó los resultados finales de esta iniciativa de 100 millones de dólares cofinanciada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), consolidando un modelo de ejecución técnica y reactivación de la economía popular en las zonas más afectadas por el conflicto armado.
Bogotá D.C., 19 de mayo de 2026.
La jornada de rendición de cuentas, realizada en el Hotel Hilton Corferias, contó con la intervención del señor Ramiro López-Ghio, Representante País del BID ; las y los viceministros de las carteras de Ambiente y Desarrollo Rural ; y voceros de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz.
Durante el encuentro, las y los líderes territoriales, entre ellos Edinson Benavides, representante de productores de cacao del Catatumbo, y María Neomice Prieto, beneficiaria de proyectos de sacha inchi en Caquetá, expusieron ante la comunidad internacional los impactos socioeconómicos y ambientales directos en sus comunidades.
La cartera de cierre del programa reportó el financiamiento de 164 iniciativas productivas sostenibles (incluyendo negocios verdes), 26 proyectos de conservación y Pagos por Servicios Ambientales (PSA), y 11 proyectos de tipología combinada.
En materia de transparencia, este portafolio fue respaldado por los dictámenes de la firma auditora Deloitte & Touche SAS, la cual certificó que el programa no registró ningún tipo de hallazgo en sus estados financieros, procesos de adquisiciones o sistemas de control interno en las vigencias evaluadas desde el año 2019 hasta la fecha.

«Se ha intentado posicionar una narrativa de falta de ejecución, pero los hechos desmienten la desinformación: la paz en el Gobierno de Petro es una capacidad instalada en los territorios con una transparencia blindada por auditorías internacionales», afirmó Mariana Gómez, directora del Fondo Colombia en Paz.
La cobertura del PCS abarcó a 36.428 familias rurales en las subregiones priorizadas. El registro sociodemográfico del programa constató que el 50% de la población atendida corresponde a comunidades campesinas, el 34% a comunidades indígenas y el 16% a comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras (NARP).
La participación de las mujeres se consolidó en el 42%, con 15.254 lideresas vinculadas directamente a la dirección de las iniciativas.
Según la evaluación de impacto realizada por la Universidad de los Andes, los ingresos anuales netos de las y los hogares beneficiarios registraron un incremento de entre el 60% y el 77%.
En el componente de nutrición y bienestar social, el índice de carencias por inseguridad alimentaria en menores de edad pasó de un indicador inicial de 1,32 a un histórico 0,35 al corte oficial de operación del programa.
En la dimensión ecológica, el programa intervino un total de 57.928 hectáreas productivas y de conservación. De esa cifra global, 21.000 hectáreas fueron sometidas estrictamente a procesos de restauración y modelos de PSA, superando los objetivos inicialmente pactados con la banca multilateral.
El monitoreo técnico confirmó que la cobertura natural de bosque dentro de las fincas de las y los productores aumentó de 5,3 a 11,2 hectáreas en promedio por unidad productiva.

«Estamos conjugando las fuerzas de la vida para proteger la biodiversidad; este modelo demuestra que el cuidado de las áreas de especial importancia ambiental es el camino efectivo para la descarbonización», señaló Gómez.
La inversión física incluyó la entrega de 27 obras de infraestructura de alto impacto, entre las que destacan 10 plantas de transformación, 7 de cosecha y 4 centros de acopio.
Estos activos permitieron la firma de 164 acuerdos de compra formal con aliados del sector privado como Griffith Foods y Crepes & Waffles, asegurando la venta directa de más de 30 líneas productivas sin intermediarios.
Al cerrar la operación, el programa deja un legado de 63 activos del conocimiento y modelos tecnológicos unificados que quedan al servicio de las comunidades rurales del país.
De acuerdo con la dirección del Fondo Colombia en Paz, el éxito rotundo de estas métricas es el argumento principal que justifica la continuidad y expansión de esta estrategia institucional.
«La ejecución es real y la paz tiene raíces sólidas; por ello, estos resultados demuestran que el modelo funciona y que estamos listos para una segunda fase que ponga la sostenibilidad y la innovación al servicio del mundo laboral rural», concluyó Gómez.