La recuperación de 250 hectáreas de manglar en San Andrés de Tumaco es una realidad. Manglares que son vida para todos sus pobladores permiten desde esa práctica artesanal tener una visión de proyecto donde se mezclan la gastronomía, la danza y la música.   

El manglar en el pacífico nariñense luce diferente, su recuperación desde el 2019 les ha permitido a 65 familias que pertenecen a la asociación Asofuturo adelantar trabajos de conservación del medio ambiente en 5 bancos de piangua: Bajo Pindo, Alto Pindo, La Tiburonera, Campana Grande y la Resurrección.    

Tres años después en el Festival de la Piangua, Ever Ledesma, líder de ese colectivo nos habló sobre ese trabajo comunitario donde el jolgorio y la tradición de la cultura pacífica están presentes en la cotidianidad.   

Mujeres y jóvenes llegan a los manglares e inician su trabajo, María Barahona canta haciendo alusión al manglar, y no lo vamos a dejar acabar, sus pares que están con ella cuidando ese espacio mágico, con sus palmas siguen el ritmo cadente donde se sienten aires del bambuco viejo del Cauca, que se combina entre el tas tas con los sonidos de la marimba, y en algunos momentos con el ir y venir de las olas. La música está en sus venas y esa alegría contagiosa la pasan a todo lo que vive en ese terruño.   

Carlos Mario Mesa toma la palabra, su tono de voz es enérgico cuando habla del cambio climático, entiende que el manglar lo es todo y se requiere volver a su ciclo de vida, porque el momento es ya, una tierra próspera donde se puede apreciar y vivir de los animales que allí cohabitan como los cangrejos, las pianguas, las almejas, los purgaos, los pate burros, las ostras, las blancas o los mejillones.  

Carlos Mario también viene de esa tierra mágica, donde las mariposas amarillas o azules acarician su rostro, donde las olas del mar penetran sus manos y le permiten pensar que sí se puede convivir con el mangle y sus potencialidades como lo han hecho en estos tres años que duró el proyecto de recuperación de los manglares, liderado por el Fondo Colombia en Paz y financiado a través del Banco Interamericano de Desarrollo – BID.  

María Barahona junto con otras cantadoras vuelven a entonar a viva voz melodías del Pacífico, “nosotros vivimos del manglar, es parte de nuestras vidas, son tierras donde los abuelos de sus abuelos vivieron” y con esa misma alegría de siempre mira el horizonte con la dignidad de ser una guardiana del mangle.  

En Tumaco se benefician de manera directa 2.150 familias de la cosecha de este molusco, indicó Edward Vélez Preciado, secretario de Agricultura, Pesca, Desarrollo Económico y Turismo .    

Las pianguas que se dan en los municipios con manglares del Pacífico son ideales para todo tipo de platos y recetas, y el festival permitió mostrar a los asistentes como esta fuente esencial de proteínas de alto valor biológico y bajo contenido en grasas puede servirse en casa a través de más de 10 presentaciones diferentes. 

Las y los guardianes entonan una y otra vez esas melodías cuando trabajan en pro de la conservación del manglar. Algunos creen que les cantan a los animales que habitan en ese territorio donde la piangua es la reina.  

Por Óscar de la Viña Pardo.